Autoestima y dopamina

 

¿Puede una persona por la simple y propia naturaleza tener constantemente unos niveles de autoestima elevados?

La respuesta es rotunda: ¡Si¡, una persona puede nacer con una predisposición genética a gozar siempre de una autoestima elevada, al igual que todo lo contrario, hay personas que nacen y se pasan toda la vida subestimándose a sí mismos y con la sólida creencia de que “«ellos nunca van a ser capaces de”.».

Gozar de unos niveles elevados de autoestima (y digo gozar porque realmente es un gozo por experiencia propia,; siempre me he creído capaz de conseguir cosas que otras personas no han tenido la osadía ni siquiera de intentar, y si estas leyendo este libro es porque lo he vuelto a conseguir: (  publicar mi tercer libro)) es creerse, aunque otros lo encuentren ingenuo, con la capacidad de hacer grandes cosas y de conseguir grandes éxitos y ese creerse uno capaz, es lo que precisamente mueve a ese uno a hacer lo que otros no son capaces ni de imaginar.

Suele la persona con niveles elevados de autoestima creerse que es hermosa y encantadora, y en muchísimas ocasiones, el solo hecho de creerse hermoso y encantador hace que realmente esta persona así lo transmita a los demás y, más importante todavía, los demás así lo perciban. En sentido contrario, una persona que se encuentra fea y con poco encanto, eso es lo que transmitirá y es lo que los demás percibirán. Veremos en el capítulo 5.  (La irresistibilidad de las feromonas, como) cómo las feromonas juegan un papel importantísimo y maravilloso en la percepción que tenemos unas personas sobre otras.

Vamos a aclarar que cuando una persona con la autoestima elevada se encuentra a sisí misma hermosa y encantadora, se lo encuentra a sisí misma sin compararse con los demás, y este hecho concreto:, la no comparación con los demás, este solo sentirse que uno es hermoso y encantador sin compararse, es lo que diferencia la autoestima del ego, lo mismo ocurre con la capacidad de realizar grandes cosas sin compararse con los demás, solo creyéndose que uno es capaz de hacer esas grandes cosas, esto es la verdadera autoestima, la autoestima no es comparativa con los demás

El ego, por el contrario, si que es comparativo, es la capacidad que una persona cree que tiene por encima de los demás, o que los demás no la tienen tan acusada o tan perfeccionada, al. Al mismo tiempo, la hermosura o el encanto del ególatra es hermosura o encanto comparativo, el ególatra se cree que es más hermoso y encantador que los demás, y esta creencia comparativa también se percibe por los demás generándose negatividad.

 

Ocurre algo parecido con el orgullo y la dignidad, ambas palabras son sinónimas, pero no significan exactamente lo mismo, las dos palabras expresan una valoración, el orgullo es una valoración comparativa con los demás y la dignidad es una valoración, pero una valoración con uno mismo.

El orgullo provoca que las personas se valoren demasiado y se crean por encima de los demás, actitud que provoca malestar y desconfianza,; a las personas no les gusta sentirse infravaloradas, aunque realmente estas sean personas con un bajo nivel de autoestima. Por el contrario, la dignidad se refiere al valor que todos tenemos de nosotros mismos como seres humanos sin importar la posición social, económica o de cualquier otro tipo que tengamos .

El maldito orgullo a través de la historia:

-             Nuestro carácter nos hace meternos en problemas, pero es nuestro orgullo el que nos mantiene en ellos. Esopo (S. VII aC-S. VII aC). Fabulista griego.

-             Cuando más pequeño uno es, más grande tiene el orgullo. Voltaire (1694-1778). Filósofo y escritor francés.

-             Lo único capaz de consolar a un hombre por las estupideces que hace, es el orgullo que le proporciona hacerlas. Oscar Wilde (1854-1900). Dramaturgo y novelista irlandés.

Una persona con alta autoestima se siente bien, feliz, segura y confiada;, se siente bien consigo misma, se siente con el control de su vida y es flexible e ingeniosa;, disfruta los desafíos que la vida le presenta;, siempre está lista para afrontar la vida;, se siente empoderada, creativa y sabe cómo sacar lo mejor de su ser, en resumen: lo tiene todo para triunfar en la mayoría de los aspectos de su vida, y si en ésta vida le acompaña la mala suerte, tiene los recursos para sobreponerse y seguir buscando el éxito.

Las personas con elevado nivel de autoestima:

             Ejercen un liderazgo natural.

             Saben qué cosas pueden hacer bien y cuáles pueden mejorar: “«creo en mis posibilidades, y no en otras”.».

             Se sienten bien consigo mismas.

             Expresan sus opiniones y convicciones con vehemencia.

             Hablan sin temor con otras personas, y se sienten a gusto haciéndolo.

             Saben identificar y expresar sus emociones de forma correcta.

             Son autosuficientes, aunque sin embargo saben solicitar apoyo si lo necesitan y saben también apoyar a los demás.

             Les gustan los retos y no les temen, confían en superar los problemas.

             Luchan por alcanzar sus metas.

             Tienen consideración por los otros, sentido de ayuda y están dispuestos a colaborar con las demás personas.

             Son personas creativas y originales, inventan cosas, se interesan por realizar tareas desconocidas, aprenden de las actividades nuevas.

             Disfrutan de las cosas divertidas de la vida, tanto de las propias, como de las de los demás.

             Se aventuran en nuevas actividades.

             Son organizadas y ordenadas en sus actividades.

             Preguntan algo cuando lo desconocen.

             Conocen sus cualidades y tratan de sobreponerse a sus defectos.

             Son responsables de sus acciones.

             Es muy importante distinguir a una persona con la autoestima elevada de la persona que, por el contrario, lo que tiene elevado es el ego, que como hemos dicho antes, cree que es mejor que los demás.

Las personas ególatras:

             Piensan y creen que pueden hacerlo todo mejor que los demás y consideran que no hay nadie mejor que ellos.

             Creen tener siempre la razón y piensan que nunca se equivocan.

             Se muestran seguros de sí mismos en extremo.

             Se creen cautivadoras sin serlo.

             Suelen hablar más que escuchar y son muy escandalosas.

             No tienen en cuenta la opinión de otros para hacer sus tareas o realizar cualquier actividad.

             Por lo general la gente los rechaza, se les suele etiquetar de prepotentes, y de “«sabelotodo”».

             Se aman a sí mismos de forma enfermiza, desproporcionada y extrema.

             Son vanidosas, en caso extremo llegan al “narcisismo”.

             Se gustan mucho, se sienten atractivas en todos los aspectos, no solamente en el aspecto físico.

             Se sienten superiores al resto.

             Les gusta mucho que las elogien.

             Son optimistas en extremo.

             Sienten que merecen tener más que los demás.

Y finalmente las personas con bajos niveles de autoestima:

             Son muy críticas consigo mismas y normalmente se critican a la baja, son pesimistas.

             Suelen ser indecisas. Las personas con baja autoestima muestran dificultades para decidir cosas importantes. Tienen miedo a equivocarse.

             Exigentes y críticas con los demás. Piensan que las cosas «deben» ser como ellas esperan, piensan que no son lo suficientemente valoradas.

             Evalúan y analizan de manera constante. Continuamente, se comparan con el ideal que tienen de ellas mismas, analizando cada conducta, pensamiento o comentario.

             Suelen ser tímidas, con pocos amigos y que no suelen compartir sus sentimientos con ellas.

             Temen cometer errores. Los errores no están permitidos, y cometer uno les genera una enorme culpabilidad y sentimiento de poca valía.

             Suelen ser pesimistas y reciben de mala manera las críticas hacia ello.

             Les gusta que los demás se equivoquen porque sienten que los otros «son como ellos».

             Son dependientes de la opinión de los demás, antes de tomar una decisión necesitan saber la opinión de su entorno ya que no confían en su propio criterio.

 

¿Puede ejercitarse la autoestima?

La respuesta también es rotunda: ¡Sí!, aumentar la autoestima es algo que puede ejercitarse, aunque este autor, que como he dicho al principio del libro, nació, o por lo menos creció, con unos niveles de autoestima elevados, tiene que derivarse a otros autores más especializados en aumentar la autoestima por entrenamiento, de hecho, hay decenas de libros y de artículos en internet sobre cómo aumentar los niveles de autoestima como comentaba al principio de este capítulo.

Fundamentalmente, el aumento de la autoestima por métodos de entrenamiento se basa en los siguientes elementos: La práctica de vivir conscientemente, La práctica de la autoaceptación, La práctica de la responsabilidad propia, La práctica de la autoafirmación, La práctica de vivir con propósito y La práctica de la integridad personal. (51.)

Veremos también al final de este libro, en el capítulo 17. Como (Inteligencia artificial y dopamina), cómo también la inteligencia artificial puede jugar un papel importantísimo en los niveles de autoestima que puede tener una persona y así, conseguir ser más exitosa y más feliz, lo cual equivale a tener unos niveles de recompensa elevados.

Aunque entraremos profundamente en las razones bioquímicas de la autoestima en el capítulo 6.  (Bioquímica de la recompensa.), es obvio, o por lo menos entendible, que una persona con altos niveles de autoestima encuentra con mayor facilidad elevadas recompensas en su ser interior que la persona de bajo nivel de autoestima, paradójicamente, también las personas ególatras en su mundo de autoconvencimiento encuentran elevados niveles de recompensa aun cuando están equivocadas en su apreciación de la realidad.

Desde la perspectiva de la recompensa: es una suerte ser una persona con alta autoestima, así como ser un ególatra.

¿Hay alguna diferencia entre la recompensa emocional de una persona con alta autoestima con la recompensa de una persona ególatra?

 La respuesta es no, la diferencia solo está aen los ojos de los demás, que muchos ven a la persona ególatra como una persona equivocada, pero el ególatra nunca se dará cuenta de que está equivocado, con lo cual los niveles de recompensa recibidos serán prácticamente los mismos que los de una persona con alto nivel de autoestima no ególatra.

Con respecto a las diferencias entre el orgullo y la dignidad, ahí sí que hay unas sensibles diferencias entre los niveles de recompensa emocional recibidos, el orgullo es un lastre enorme en las vidas de las personas orgullosas, el orgullo es una fuente constante de sufrimiento por comparación, ya que la persona orgullosa suele ser envidiosa, puesto que constantemente se está comparando con los demás, dice Arturo Pérez Reverte en su libro Una Historia de España, “«El español es envidioso, pero la envidia del español no es desear lo que posee el vecino, sino que desear que el vecino “no lo posea””», y este sentimiento es una fuente constante de pérdida de recompensa emocional, mientras que la persona digna, al valorarse consigo misma y no con los demás, probablemente si consigue los estándares de ponderación que considera suficientes en su propia valoración y esto le genere niveles elevados de recompensa emocional.

Vanitas vanitatum et Omnia Vanitas, (vanidad de vanidades y todo es vanidad,). Esta frase se encuentra en el libro bíblico Eclesiastés y se utiliza para expresar la idea de que todo en la vida es efímero y sin sentido. La vanidad se refiere a la vacuidad, la inutilidad y la falta de valor de las cosas mundanas. La frase se ha utilizado en el arte, la literatura y la música para representar la fugacidad de la vida y la inevitabilidad de la muerte.

Las personas vanidosas son aquellas que tienen un orgullo y una valoración excesiva de sus propios méritos y habilidades. Además, dan por hecho que los demás los tienen en muy alta estima y consideración porque se encuentran en un nivel superior. Estas personas suelen mostrar arrogancia y engreimiento con lo cual sus niveles de recompensa emocional son equivalentes a los de las personas ególatras. Normalmente las personas vanidosas suelen ser también soberbias, Las personas altivas no pueden ocultar fácilmente su soberbia, ya que este rasgo las delata. Pueden parecer suficientes y orgullosas en su vida diaria, pero cuando se enfrentan a situaciones más comprometidas, la soberbia aparece, pero de manera descontrolada.

Las personas vanidosas sienten un amor desproporcionado hacia sí mismas y viven en un mundo de fantasías desmedidas de éxito, poder y belleza. Aunque aparentan seguridad, en realidad esconden una fuerte desconfianza e inseguridad. Están constantemente pendientes de lo que los demás piensan de ellas y de su imagen con lo que en estas situaciones los niveles de recompensa descienden en el momento en que no sienten la seguridad de cumplir con las expectativas que creen que los demás esperan de ellos. Estos rasgos se encuentran frecuentemente en personas expuestas a los medios de comunicación como artistas e influencers o personas que viven exclusivamente de la fama.

Recordemos que los niveles de recompensa los asociamos a los niveles de felicidad que encontramos a lo largo de nuestra vida.

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